Al menos 47 personas murieron y más de 50 fueron secuestradas durante un ataque armado registrado el domingo en Kenscoff, una comunidad ubicada en las colinas cercanas a Puerto Príncipe, Haití. Los agresores también incendiaron viviendas y se llevaron a decenas de pobladores.
El ataque representa uno de los mayores secuestros masivos reportados en Haití en los últimos años y reavivó la preocupación por el avance de las pandillas hacia zonas que hasta hace poco eran consideradas relativamente tranquilas.
Amenaza contra los rehenes
En un video difundido en redes sociales, un líder identificado como Izo 2 advirtió que asesinaría a los rehenes si las fuerzas de seguridad causaban la muerte o herían a alguno de los integrantes de la banda durante las operaciones para recuperar el control de la comunidad.
La amenaza fue dirigida a Vladimir Paraison, director de la Policía Nacional de Haití. Izo 2 también es conocido como Didi y, de acuerdo con especialistas en crimen organizado, encabeza el grupo armado que opera en Kenscoff en coordinación con Izo o Johnson André y otros líderes pandilleros.
Víctimas y viviendas incendiadas
Entre las víctimas habría al menos cinco menores de edad. Además, 22 personas fueron ejecutadas dentro de un recinto religioso donde habían buscado refugio, según la información difundida tras el ataque.
El alcalde de Kenscoff informó que los hombres armados incendiaron 25 viviendas y mataron a dos empleados del gobierno, uno de ellos integrante de su equipo de seguridad. Las dificultades de acceso y comunicación han complicado la verificación de la situación en la zona.
La incursión ocurrió después de un periodo en el que las operaciones de seguridad habían reducido la violencia en Kenscoff. Sin embargo, el ataque mostró nuevamente la capacidad de los grupos armados para extenderse desde el área metropolitana de Puerto Príncipe hacia comunidades rurales y montañosas.
Las autoridades haitianas enfrentan ahora el desafío de asegurar la zona y localizar a las personas secuestradas, mientras la amenaza contra los rehenes aumenta la presión sobre la Policía Nacional y las fuerzas que participan en el operativo.

