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Celulares en escuelas: la restricción nacional comenzará el 3 de noviembre

La restricción nacional al uso de celulares y otros dispositivos digitales personales en las escuelas de educación básica entrará en vigor el martes 3 de noviembre de 2026. La medida aplicará durante las clases y los recesos, aunque las y los estudiantes podrán llevar sus teléfonos al plantel siempre que permanezcan guardados, salvo en situaciones excepcionales.

El acuerdo fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 22 de septiembre y establece reglas diferenciadas para los distintos niveles educativos. En preescolar, primaria y secundaria se limitará el uso de los dispositivos durante toda la jornada escolar; en educación media superior cada institución definirá medidas de uso responsable y seguro, mientras que en educación superior se promoverá ese mismo principio.

Qué cambia para estudiantes y familias

En educación básica, los celulares, tabletas, relojes inteligentes y otros dispositivos personales no podrán utilizarse durante las clases ni durante el recreo. La comunicación urgente entre estudiantes y sus familias deberá gestionarse, de manera general, mediante el personal directivo o docente del plantel.

La regulación contempla excepciones para emergencias, necesidades médicas, discapacidad, accesibilidad, inclusión y circunstancias particulares de las comunidades escolares. También podrá autorizarse el uso de dispositivos cuando formen parte de una actividad pedagógica previamente planeada y supervisada por el personal docente.

La Secretaría de Educación Pública informó que antes de la entrada en vigor se realizarán asambleas informativas con madres, padres de familia, tutores, docentes y estudiantes. El objetivo es explicar las reglas y favorecer una aplicación coordinada en los planteles.

La medida busca recuperar la atención y la convivencia

La disposición parte de la preocupación por las distracciones que pueden generar las pantallas durante el aprendizaje y la convivencia escolar. La autoridad educativa ha señalado que el uso indiscriminado de dispositivos, especialmente cuando se relaciona con redes sociales, puede interferir con la concentración, la interacción presencial y el desarrollo de habilidades cognitivas.

La regulación también pretende que los recreos recuperen su función como espacios para el juego, el deporte, la convivencia y la socialización cara a cara. De acuerdo con la información oficial, la medida fue acordada con las autoridades educativas de las 32 entidades federativas.

Un debate que va más allá de la prohibición

La decisión ha reactivado la discusión sobre la mejor manera de relacionar a niñas, niños y adolescentes con la tecnología. Quienes respaldan las restricciones consideran que limitar los dispositivos ayuda a recuperar la atención, reduce oportunidades de ciberacoso durante la jornada escolar y fortalece la convivencia presencial.

Otra postura sostiene que la escuela también debe enseñar alfabetización mediática e informacional. Desde esta perspectiva, apartar los dispositivos no basta para desarrollar pensamiento crítico, autorregulación y capacidades para reconocer la desinformación, proteger la privacidad y participar de manera responsable en entornos digitales.

La experiencia internacional muestra que distintos países han aplicado restricciones en aulas y, en algunos casos, durante toda la jornada escolar. Sin embargo, las reglas suelen incluir excepciones médicas, de accesibilidad y pedagógicas, por lo que la aplicación requiere criterios claros y participación de las comunidades educativas.

A partir del 3 de noviembre, el reto para las escuelas será aplicar la regulación sin dejar de formar a los estudiantes para un entorno digital. La restricción busca reducir distracciones y favorecer la convivencia, pero deberá complementarse con estrategias de educación tecnológica, acompañamiento docente y acuerdos claros con las familias.