El presidente de Francia, Emmanuel Macron, afirmó este miércoles 14 de octubre de 2026 que las demandas de los estudiantes que protestan desde hace tres semanas son legítimas, pero están siendo utilizadas por fuerzas políticas y convertidas en episodios de violencia urbana.
Durante una reunión con su gabinete, Macron pidió al Gobierno presentar respuestas concretas en las próximas semanas ante las movilizaciones de estudiantes de secundaria, que comenzaron a finales de septiembre por reclamos relacionados con el financiamiento, las condiciones escolares y la falta de recursos para la educación pública.
Las protestas se extendieron por París y otras ciudades francesas. El Ministerio del Interior reportó que 161 mil 500 personas participaron el martes en las manifestaciones, mientras que los sindicatos calcularon una asistencia de hasta 480 mil personas.
Al margen de las marchas se registraron enfrentamientos en París y Lyon, donde la policía utilizó gases lacrimógenos. El primer ministro Sébastien Lecornu informó que 248 estudiantes resultaron heridos, además de 937 policías y 149 trabajadores de la educación.
El Ministerio de Justicia señaló que cerca de 8 mil personas han sido detenidas desde el inicio de la movilización. Las autoridades francesas han relacionado parte de los disturbios con bloqueos de centros educativos, daños a instalaciones y choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Las protestas llegan en un contexto electoral
La movilización ocurre a pocos meses de las elecciones presidenciales francesas, previstas para abril y mayo de 2027. Macron no puede buscar un nuevo mandato, por lo que distintos partidos han fijado posiciones sobre las protestas y la respuesta del Gobierno.
Jean-Luc Mélenchon, dirigente de La Francia Insumisa, participó en una de las manifestaciones en París. En contraste, Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen, respaldó a los policías desplegados y responsabilizó a los estudiantes por los actos violentos registrados durante algunas jornadas.
Macron sostuvo que es necesario distinguir entre las reivindicaciones educativas y los actos de violencia. Mientras el Gobierno prepara respuestas a las demandas estudiantiles, las movilizaciones continúan presionando a las autoridades y ocupando un lugar central en el debate político francés.

