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Rusia prevé firmar en los próximos días contratos para suministrar diésel a Estados Unidos

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Rusia prevé firmar en los próximos días los primeros contratos para suministrar diésel a Estados Unidos, después de que el gobierno de Donald Trump autorizara temporalmente operaciones relacionadas con la venta, entrega e importación de combustible ruso. El anuncio fue realizado el miércoles 14 de octubre de 2026 por Kirill Dmitriev, enviado especial del Kremlin para la cooperación económica.

Dmitriev afirmó que Moscú mantiene un contacto estrecho con funcionarios estadounidenses y que las negociaciones avanzan con rapidez. El funcionario ruso también sostuvo que su país superará las dificultades asociadas con las sanciones para garantizar la entrega del combustible.

El posible suministro forma parte de un acuerdo anunciado el 9 de octubre por el presidente estadounidense Donald Trump, quien dijo que Rusia liberaría diésel para los mercados de Estados Unidos y del mundo. La medida representa un cambio temporal en la política de presión económica aplicada contra Moscú por su invasión de Ucrania.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos autorizó operaciones con diésel de origen ruso, incluida su entrada al mercado estadounidense, hasta el 7 de abril de 2027. La licencia permite actividades como la venta, entrega, descarga e importación del combustible.

Rusia ha señalado que los envíos iniciales podrían alcanzar 300 mil toneladas de diésel durante octubre y 500 mil toneladas en noviembre. También se ha mencionado la posibilidad de aumentar posteriormente los volúmenes, aunque el calendario definitivo dependerá de los contratos y de la capacidad operativa de las refinerías rusas.

Trump ha defendido el acuerdo como una medida para aumentar la oferta de combustible y reducir la presión sobre los precios del diésel en Estados Unidos. La decisión, sin embargo, ha generado críticas de legisladores de los partidos Republicano y Demócrata, quienes cuestionan que la flexibilización pueda beneficiar económicamente al gobierno ruso.

El acuerdo también ha provocado inquietud por sus posibles efectos sobre la política estadounidense hacia Ucrania y Rusia. Mientras Washington busca aliviar las condiciones del mercado energético, sus opositores advierten que la operación podría debilitar el régimen de sanciones y proporcionar nuevos ingresos a Moscú.

Por ahora, Rusia y Estados Unidos aún deben formalizar los primeros contratos de suministro. La concreción de esos acuerdos definirá el volumen real de las entregas y el alcance económico de la cooperación energética anunciada.